Si hablas abiertamente de tu "creencia" en la reencarnación, es muy común que te objeten que la población mundial no deja de crecer y, en ese caso, si no se crean nuevas almas con cada nacimiento, ¿de dónde salen tantas personas?
Esa objeción nunca viene de alguien informado acerca del tema, sino de personas que juzgan esa creencia desde las suyas propias.
Veamos: Si hablamos de almas que reencarnan, no hablamos de cuerpos, sino del espíritu (y del alma, la experiencia material del espíritu) que los anima. Y no hay cuerpo celeste, ya sea estrella, planeta, o satélite, que no tenga sus espíritus habitantes de diversos niveles de existencia, desde planetas materiales como el nuestro, a reinos sutiles e invisibles para nosotros, pero muy tangibles y reales para sus habitantes.
Y esas almas pueden reencarnar en la Tierra. Ya tenemos una fuente inagotable de almas para que nos salgan las cuentas.
Pero hay otra razón: vivimos un fin de ciclo, y es una oportunidad de promoverse hacia civilizaciones mejores y más felices, en esta Tierra o en otros planetas.
Todas las almas que les es factible desean reencarnar en la Tierra en este período para tener la oportunidad de redimir sus pasados errores y alcanzar a "salvarse" con el resto de la Humanidad, y formar parte de esa nueva civilización.
Incluso, las hay que desean ayudar a esta tarea de elevación mundial para poder volver a sus planetas de origen, o ir a vivir allí, caso de que sean originarios de la Tierra. Mediante su servicio y esfuerzo, esperan ganarse el derecho a subir de nivel.
Por contra, hay almas que se esfuerzan por impedir esa elevación. Son quienes generan guerras y conflictos, o siguen con fanatismo a quienes lo hacen. Personas, almas reencarnadas, que tienen tendencias muy negativas, y sacan placer del caos y del miedo ajeno.
Saben que, si el Bien vence en la Tierra, serán expulsados a mundos muy primitivos, donde saciarán sus ansias de guerra y violencia, pero sin las ventajas de una civilización como la nuestra. Sin Medicina, sin Física, sin Ciencia, sin armas sofisticadas. Yse verán obligados a pelear con sus propias manos, y no desde la pantalla de un dron, con el sufrimiento propio que eso conlleva. Y tontos no son, les gusta el caos, pero también tener yates, cuentas bancarias, doctores sobornados y comodidades sin fin. No desean volver a las cavernas, a pasar frío y miedo.
Y su tiempo se termina.
Por eso nuestro tiempo es convulso y por eso crece la población mundial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.