Somos almas que recorren un camino sobre la Tierra.
Cuando llegamos a cierto nivel, hemos de elegir cuál recorreremos. En realidad, ya lo hemos elegido con nuestras acciones y nuestro temperamento a lo largo de muchas vidas, no es una improvisación.
Pero un día nuestra decisión debe tomarse estando en el cuerpo, con nuestra voluntad terrestre.
Son los dos caminos de Marta y María, las hermanas de Lázaro, amigas del Maestro Jesús.
Marta representa el de organizar el mundo material, con sus obligaciones y sus posibilidades.
María representa el de quien sigue su interior, la luz que brilla en su interior. Su Cristo Interno. (Ya conocen las palabras de San Pablo: "Hasta que el Cristo nazca en vosotros".)
Marta se quejaba ante el Maestro de que María no ayudaba en las tareas del hogar, y se la pasaba a los pies de Jesús escuchando sus enseñanzas. Ella pensaba, con razón, que alguien tenía que organizar las cosas. El Maestro le contestó, según el Evangelio: "Ella ha elegido la mejor parte".
Quienes siguen el camino espiritual necesitan del complemento de los que organizan el mundo. La espiritualidad debe manifestarse en el mundo material para que se parezca al Mundo que existe más allá de la materia. ("Así en la Tierra como en el Cielo", dice la oración).
Hoy en día el mundo es un caos, y quienes se dedican a organizarlo suelen ser codiciosos, viciosos y crueles. Pero poco a poco van apareciendo almas avanzadas que recorren ese camino, y mejoran el mundo. Es un proceso.
Por eso, hoy en día los dos caminos parecen ser irreconciliables, pero no siempre es así. Cuando Marta ha conocido a Cristo, ayuda a María, en lugar de quejarse siempre de que se pasa su vida en meditación, "en las nubes".
Las almas avanzadas reencarnan en grupo, incluso si no se conocen. Y un ser espiritualista siempre contará con la ayuda de un ser capaz de moverse entre los hilos que mueven el mundo. Un alma fuerte.
Porque el mundo humano debe reflejar algún día el mundo elevado. La Tierra será purificada y la Humanidad será mejor.
Ambos caminos deben trabajar juntos para que eso sea posible.
Quienes están en el material tienen una importante labor. Dicen que las manos que ayudan son mejores que las manos que rezan, pero sin los espiritualistas, el mundo material es una jungla de poder y corrupción, y lo vemos constantemente.
La Luz debe iluminar para que las manos puedan trabajar.
Cuando los obreros pierden la fe, se dedican a acumular poder material, influencias, y se dedican a todos sus vicios, incluso afectando a seres inocentes. Eso lo vemos actualmente. La Humanidad debe recuperar su fe.
Pero sin el conocimiento de la reencarnación, sin la ciencia divina, la Humanidad abandona unos dogmas anticientíficos y absurdos. Pierde su luz y su fe y el mundo es una jungla.
La fe debe ser justificable mediante la razón y la Ciencia.
La Verdad no puede estar en contradicción con los hechos científicos verdaderos. Si algo es verdad, no puede estar contra la lógica.
Hay una explicación para las objeciones de la Ciencia y la razón. Y se basa en el Conocimiento de las verdades espirituales.
Hoy vemos que la Física está empezando a desligarse de conceptos materialistas, pues la Realidad es Cuántica, inmaterial.
Palabras antiguas hoy han mutado en palabras científicas. Falta poco para que nos demos cuenta de que los conceptos que reflejan son los mismos hoy que ayer.
Finalmente, la Humanidad se enfrenta a la naturaleza inmaterial de los Universos.
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