viernes, 22 de mayo de 2026

La verdadera revelación

 Para las noticias de los medios de comunicación y para los creadores de contenido en Internet, la revelación es que un gobierno declare abiertamente que los extraterrestres existen, y que tienen naves, restos, materiales y demás.

Pero la verdadera revelación se irá haciendo paso poco a poco. Y será la filosofía que esas civilizaciones más avanzadas traerán. 

Unas civilizaciones que conocen más Física Cuántica que nosotros, pero también que están libres del dogma del materialismo.

La revelación será conocer qué opinan y creen acerca del Universo. Y eso cambiará el pensamiento de la Humanidad.


"El Universo es manifestación de una Conciencia, que solo podemos conocer a través de sus manifestaciones.

Somos Uno con el Universo, y la Conciencia Cósmica vive dentro de nosotros. Se manifiesta en nosotros como nosotros mismos. 

Cada ser está en algún punto de la Evolución hacia la Conciencia Cósmica. No hay un infierno eterno, pero sí estados de conciencia muy penosos, si no manifestamos la Luz Divina, el Amor Universal. Y también muy dichosos, si lo hacemos.

Nuestro Espíritu, emanado de la Conciencia Universal, se desarrolla a través de sus vidas en diversos niveles de materia.

Hay muchos Universos de distinto nivel de manifestación. Cada nivel es mejor y más amplio que el siguiente, de forma que los Universos materiales ocupan una pequeña porción del tamaño real de lo que existe.

Cada mundo tiene un Espíritu rector, que vosotros llamáis Cristo, que es una Conciencia que ha de vivir en vosotros. Por eso, San Pablo escribió: "Hasta que el Cristo nazca en vosotros". No es algo exterior, ni un ídolo que adorar. Cristo trajo a la Tierra la Luz Infinita de la Conciencia Creadora, y se filtra poco a poco en todos los humanos, ya sea que tengan fe o que no la tengan, pues el ateísmo es solo una fase del crecimiento de un alma, que sucede a través de sus experiencias en la materia y en los estados inmateriales entre vidas.

Al igual que la Conciencia Cósmica ("El Padre") se manifiesta en su creación, el Cristo no es algo externo, sino la Luz que se manifiesta a través de los humanos. Igual que las células del cuerpo manifiestan a la conciencia del individuo, los humanos están inmersos en esa Luz y la manifiestan, en mayor o menor medida.

San Pablo ya habló del Cuerpo Místico de Cristo, y es el mismo significado. Un Espíritu y una Conciencia de la que formamos parte. 

También escribió: "Pues en Él somos, nos movemos y existimos". Y es el mismo significado. Estamos inmersos en la Divinidad igual que el pez en el agua. 

El Cristianismo no tiene nada que temer de la Revelación. 

Pero las Iglesias deberán flexibilizar sus dogmas para que reflejen la Verdad, Científica y Mística, de la Existencia.

Las verdades científicas no pueden ir contra la Verdad, así que las religiones no pueden estar en contra de los hechos científicos.  Si una religión es verdadera, sus creencias deben estar en armonía con la Ciencia. 

Esa es una Espiritualidad Científica, mística pero razonada.

Existen una enorme cantidad de mundos cuyos habitantes ya han alcanzado el nivel de autoconsciencia. Y muchos otros que han ido más allá, hasta superar el nivel material. 

Muchos de ellos os visitan.

Hay seres materiales que son benévolos con los humanos, pero otros son agresivos. Lo mismo que pasa entre los humanos.

Y hay seres inmateriales, multidimensionales, que colaboran en el desarrollo espiritual y científico de los humanos. Y también os visitan.

Existen "mundos paraíso" y "mundos infierno". 

Entre los seres del nivel material de diversos mundos los hay de diversa constitución. Las formas materiales que habitan sus almas provienen de evoluciones diversas, y han dado lugar a formas distintas.

Existe la forma humana en todo el Universo, pues no se originó en la Tierra. 

Existe una Familia Humana que se extiende por toda la Galaxia". 


Esta podría ser una declaración que hicieran en el momento de la Revelación. 

sábado, 16 de mayo de 2026

Una objeción muy común

 Si hablas abiertamente de tu "creencia" en la reencarnación, es muy común que te objeten que la población mundial no deja de crecer y, en ese caso, si no se crean nuevas almas con cada nacimiento, ¿de dónde salen tantas personas?

Esa objeción nunca viene de alguien informado acerca del tema, sino de personas que juzgan esa creencia desde las suyas propias.

Veamos: Si hablamos de almas que reencarnan, no hablamos de cuerpos, sino del espíritu (y del alma, la experiencia material del espíritu) que los anima. Y no hay cuerpo celeste, ya sea estrella, planeta, o satélite, que no tenga sus espíritus habitantes de diversos niveles de existencia, desde planetas materiales como el nuestro, a reinos sutiles e invisibles para nosotros, pero muy tangibles y reales para sus habitantes. 

Y esas almas pueden reencarnar en la Tierra. Ya tenemos una fuente inagotable de almas para que nos salgan las cuentas.

Pero hay otra razón: vivimos un fin de ciclo, y es una oportunidad de promoverse hacia civilizaciones mejores y más felices, en esta Tierra o en otros planetas.

Todas las almas que les es factible desean reencarnar en la Tierra en este período para tener la oportunidad de redimir sus pasados errores y alcanzar a "salvarse" con el resto de la Humanidad, y formar parte de esa nueva civilización.

Incluso, las hay que desean ayudar a esta tarea de elevación mundial para poder volver a sus planetas de origen, o ir a vivir allí, caso de que sean originarios de la Tierra. Mediante su servicio y esfuerzo, esperan ganarse el derecho a subir de nivel.  


Por contra, hay almas que se esfuerzan por impedir esa elevación. Son quienes generan guerras y conflictos, o siguen con fanatismo a quienes lo hacen. Personas, almas reencarnadas, que tienen tendencias muy negativas, y sacan placer del caos y del miedo ajeno. 

Saben que, si el Bien vence en la Tierra, serán expulsados a mundos muy primitivos, donde saciarán sus ansias de guerra y violencia, pero sin las ventajas de una civilización como la nuestra. Sin Medicina, sin Física, sin Ciencia, sin armas sofisticadas. Yse verán obligados a pelear con sus propias manos, y no desde la pantalla de un dron, con el sufrimiento propio que eso conlleva. Y tontos no son, les gusta el caos, pero también tener yates, cuentas bancarias, doctores sobornados y comodidades sin fin. No desean volver a las cavernas, a pasar frío y miedo.

Y su tiempo se termina. 

Por eso nuestro tiempo es convulso y por eso crece la población mundial.  


lunes, 4 de mayo de 2026

Los Dos Caminos

 Somos almas que recorren un camino sobre la Tierra.

Cuando llegamos a cierto nivel, hemos de elegir cuál recorreremos. En realidad, ya lo hemos elegido con nuestras acciones y nuestro temperamento a lo largo de muchas vidas, no es una improvisación.

Pero un día nuestra decisión debe tomarse estando en el cuerpo, con nuestra voluntad terrestre. 

Son los dos caminos de Marta y María, las hermanas de Lázaro, amigas del Maestro Jesús.

Marta representa el de organizar el mundo material, con sus obligaciones y sus posibilidades.

María representa el de quien sigue su interior, la luz que brilla en su interior. Su Cristo Interno. (Ya conocen las palabras de San Pablo: "Hasta que el Cristo nazca en vosotros".)

Marta se quejaba ante el Maestro de que María no ayudaba en las tareas del hogar, y se la pasaba a los pies de Jesús escuchando sus enseñanzas. Ella pensaba, con razón, que alguien tenía que organizar las cosas. El Maestro le contestó, según el Evangelio: "Ella ha elegido la mejor parte". 


Quienes siguen el camino espiritual necesitan del complemento de los que organizan el mundo. La espiritualidad debe manifestarse en el mundo material para que se parezca al Mundo que existe más allá de la materia. ("Así en la Tierra como en el Cielo", dice la oración).

Hoy en día el mundo es un caos, y quienes se dedican a organizarlo suelen ser codiciosos, viciosos y crueles. Pero poco a poco van apareciendo almas avanzadas que recorren ese camino, y mejoran el mundo. Es un proceso.

Por eso, hoy en día los dos caminos parecen ser irreconciliables, pero no siempre es así. Cuando Marta ha conocido a Cristo, ayuda a María, en lugar de quejarse siempre de que se pasa su vida en meditación, "en las nubes".


Las almas avanzadas reencarnan en grupo, incluso si no se conocen. Y un ser espiritualista siempre contará con la ayuda de un ser capaz de moverse entre los hilos que mueven el mundo. Un alma fuerte. 

Porque el mundo humano debe reflejar algún día el mundo elevado. La Tierra será purificada y la Humanidad será mejor.

Ambos caminos deben trabajar juntos para que eso sea posible.

Quienes están en el material tienen una importante labor. Dicen que las manos que ayudan son mejores que las manos que rezan, pero sin los espiritualistas, el mundo material es una jungla de poder y corrupción, y lo vemos constantemente.

La Luz debe iluminar para que las manos puedan trabajar. 


Cuando los obreros pierden la fe, se dedican a acumular poder material, influencias, y se dedican a todos sus vicios, incluso afectando a seres inocentes. Eso lo vemos actualmente. La Humanidad debe recuperar su fe.

Pero sin el conocimiento de la reencarnación, sin la ciencia divina, la Humanidad abandona unos dogmas anticientíficos y absurdos. Pierde su luz y su fe y el mundo es una jungla.


La fe debe ser justificable mediante la razón y la Ciencia. 

La Verdad no puede estar en contradicción con los hechos científicos verdaderos. Si algo es verdad, no puede estar contra la lógica. 

Hay una explicación para las objeciones de la Ciencia y la razón. Y se basa en el Conocimiento de las verdades espirituales. 

Hoy vemos que la Física está empezando a desligarse de conceptos materialistas, pues la Realidad es Cuántica, inmaterial.

Palabras antiguas hoy han mutado en palabras científicas. Falta poco para que nos demos cuenta de que los conceptos que reflejan son los mismos hoy que ayer.

Finalmente, la Humanidad se enfrenta a la naturaleza inmaterial de los Universos.




La "utilidad" de la idea de la Reencarnación

 Si los torturadores del mundo, si las personas especialmente crueles, quienes generan guerras y matanzas, supieran que ninguna absolución les librará de las consecuencias de sus actos, que tendrán que vivir sucesos parecidos a los que esas personas provocan, quizá se lo pensarían dos veces antes de cometer tales atrocidades.

Es famoso el caso de uno de los torturadores más crueles de la época contemporánea, que no tenía escrúpulo en hacer sufrir a los demás, pero que una vez se clavó una espina de pescado y se quejaba amargamente.

Si ese hombre supiera la vida que le espera, no solo tras la muerte, sino al volver a nacer, se lo pensaría mucho antes de torturar a nadie.


Hay quien piensa que, si no le atrapa la policía, queda impune.

Hay quien piensa que una confesión antes de morir le enviará directamente al Paraíso.

Pero que recuerden las palabras de San Juan Evangelista en su Revelación: "Quien a espada mata, a espada morirá. Quien lleva esclavos será llevado como esclavo. Esa es la paciencia y la fe de los santos". (Apocalipsis 13:10).


No solo es un castigo, sino una lección de vida. Un alma tan cruel necesita reformarse antes de comprender la vida verdadera. Volver a nacer, aunque sea en malas condiciones, es su oportunidad de redimirse ante sí mismo y ante el Universo. 



Ampliando los límites dogmáticos

Desde que era un escolar muy joven traté de conciliar mi fe cristiana con un enfoque más amplio. 
Mi educación estuvo bajo un Catolicismo estricto, pero, a escondidas, estudiaba textos de filosofía oriental y novelas del estilo de El Tercer Ojo, de Lobsang Rampa. Entablé correspondencia con un parapsicólogo y discípulo de lamas tibetanos y monjes católicos, y él me hizo ver que las novelas de Lobsang Rampa no eran "metafísica tibetana" de verdad. Y me guió hacia escuelas de meditación.

Mucho más tarde estudié Física y Astrofísica por mi cuenta, leyendo varios libros de los mejores autores, si bien eran obras de divulgación y no especializadas, pero entre los autores se incluyen desde el propio Albert Einstein, Michio Kaku, Stephen Hawking o Steven Weinberg, premio Nobel.
Y me quedó claro que los conceptos más avanzados de Física no están reñidos con el Cristianismo, si bien no como nuestra Civilización lo entiende. Pero, como escribió el Maestro OMRAAM. "El verdadero Cristianismo todavía no ha sido predicado".

Es decir, soy tan herético en Ciencia como en Espiritualidad. Un paria, vamos.

Para empezar, si Dios creó los Universos cuando no existía nada (nada más que Dios), eso significa que los creó de su propia naturaleza. Los emanó de Sí Mismo.
Jesucristo afirmó: "¿No habéis leído en las Escrituras: 'Sois de la naturaleza de los dioses', por qué os escandalizáis entonces de que me llame Hijo de Dios?".

Parece que Él tenía un concepto amplio de las palabras que hoy usamos con un sentido más estrecho.

Es decir, somos UNO con el Universo, con la Creación. O, por decirlo de otra forma, LO-QUE-ES se expresa y se manifiesta en nosotros de una forma particular. No totalmente. Somos seres pequeños e imperfectos, pero el TODO está en nosotros. No somos EL TODO, pero sí parte de Él.

Ese TODO, es un nivel inferior a Quien lo creó. Pero es lo único que podemos experimentar (a menos que los éxtasis de los místicos consigan alcanzar al verdadero Origen del TODO, pero yo lo ignoro. Por eso, no puedo asegurar que el punto de vista tradicional que separa al Creador y a su Creación no sea correcto, solo que es imposible de entender para mí).


Lo mismo se puede decir de las palabras de la Física. Cualquier estudiante orgulloso de esta disciplina piensa que 'sabe' del Espacio y del Tiempo, pues conoce las ecuaciones y cómo se comportan ambos según la gravitación o la velocidad, pero pocos se dan cuenta de que, en realidad, nada se sabe de la verdadera naturaleza del Espacio o del Tiempo. Ni, qué decir tiene, de la Gravitación. 
Las ecuaciones enseñan cómo se comportan, lo que es dable esperar de ellos, pero no LO QUE SON.

Si no sabemos ni siquiera lo que es el propio entramado del Espacio-tiempo en el cual transcurre nuestra Realidad, poco podemos esperar entender de todo lo demás.
Eso lleva a algunos teóricos a decir que la realidad es una simulación, lo que es lo mismo que decir que nada existe EN REALIDAD.
Y eso es porque han rozado la verdad de que la Realidad no es nada 'material', sino que es de naturaleza mental.


Solo que esa Mente sí existe y es real.

La Paradoja de un Dios infinitamente misericordioso y un infierno eterno

Debo advertir que todo lo que sigue en este blog está escrito desde el punto de vista del Cristianismo.

No de alguna Iglesia en concreto, pues no pertenezco a ninguna y, además, casi todas condenan la creencia en la Reencarnación (Ese es el motivo por el que no pertenezco a ninguna), a pesar de que, en origen, el Cristianismo enseñó sobre este tema. 

En esta entrada trataré de:

La Paradoja de un Dios infinitamente misericordioso y un infierno eterno.

Son conceptos mutuamente excluyentes.


Para entrar directamente en el núcleo de la cuestión: si existe un Dios que es infinitamente misericordioso, y si existe una posibilidad de que un ser humano se salve a pesar de sus vicios y de sus limitaciones, un Dios infinitamente misericordioso elegirá crear los Universos bajo esa premisa, y no otra.

Para toda persona es evidente que todos nacemos con distintas circunstancias y tiempo de vida. Quien nace enfermo o pobre, o sometido a pasiones casi incontrolables, además de ser muy infeliz en su vida, estará abocado a desarrollar vicios y defectos, o tener que cometer actos reprensibles, todo lo cual le arriesga a condenarse eternamente, si solo hay una vida.


No solo eso, sino que resulta muy injusto. 

Dicen que si esa fue la Voluntad Divina, pues será así. 

Pero, como he escrito antes, si hubiera otra posibilidad de evitar ese injusto destino y de equilibrar las oportunidades, y la Divina Consciencia no la eligiese, ni sería infinitamente misericordiosa ni infinitamente justa ni infinitamente sabia.

No es posible que una mente humana sea capaz de elaborar una teoría más misericordiosa y justa, y que un Dios infinitamente misericordioso, sabio y justo no sea capaz de ello.


Pero, si las desigualdades evidentes entre las circunstancias de las personas no fueran algo aleatorio, ni algo caprichoso, sino que se derivasen de las propias acciones de vidas pasadas, y si cualquiera tuviera la posibilidad de enmendar sus errores y perfeccionarse a lo largo de múltiples experiencias en la materia, el Creador de tal camino seguiría siendo justo y su bondad nos dirigiría hacia la felicidad completa en un futuro más o menos lejano.

Escribió San Juan Evangelista en el Apocalipsis (la Revelación): "Quien a espada mata, a espada morirá; quien lleva esclavos será llevado como esclavo. Esa es la paciencia y la fe de los santos" (Apocalipsis 13:10).

Eso establece que las penalidades sufridas se originan en actos anteriores. Ahora bien, si esas penalidades existen desde el nacimiento (como son todas nuestras debilidades en el cuerpo o en el temperamente), eso ha de significar forzosamente que se originaron antes del nacimiento.

En el episodio del ciego de nacimiento, los doctores de la ley mosaica preguntaron a Jesucristo: "¿Quién pecó, él o sus padres, para que naciera ciego?". Y, aunque, en ese caso, el Maestro afirma: "No pecó ni él ni sus padres, sino que eso sucede para revelar la gloria de Dios", la propia pregunta da por hecho que la Reencarnación existe a los ojos de los doctores mosaicos, pues, ¿cómo iba a haber pecado sino un ciego de nacimiento antes de haber nacido?. Si su ceguera de nacimiento era consecuencia de sus pecados, es que esos doctores de la ley aceptaban que hubo una vida antes de esa vida, en la cual el ciego pecó y por eso en la nueva vida nació ciego.  


Recordemos, de paso, que fue el propio Jesucristo quien afirmó que Juan el Bautista era Elías, que debía venir antes que él. Y sabemos que Juan Bautista era primo del propio Jesús, y se conocen sus padres. Así, pues, Elías nació como Juan. O sea, renació.

Conozco las vueltas teológicas con las que quieren algunos justificar eso, diciendo que Juan tenía "la virtud" y el poder de Elías, o algo parecido. Pero el Maestro no dijo eso. Y también dijo en otro lado: "Al sí, sí. Al no, no. Todo lo demás viene del maligno". No podemos retorcer el significado de sus palabras, si es que creemos que las dijo, buscando significados retorcidos. Él fue muy claro en su afirmación.