Mi educación estuvo bajo un Catolicismo estricto, pero, a escondidas, estudiaba textos de filosofía oriental y novelas del estilo de El Tercer Ojo, de Lobsang Rampa. Entablé correspondencia con un parapsicólogo y discípulo de lamas tibetanos y monjes católicos, y él me hizo ver que las novelas de Lobsang Rampa no eran "metafísica tibetana" de verdad. Y me guió hacia escuelas de meditación.
Mucho más tarde estudié Física y Astrofísica por mi cuenta, leyendo varios libros de los mejores autores, si bien eran obras de divulgación y no especializadas, pero entre los autores se incluyen desde el propio Albert Einstein, Michio Kaku, Stephen Hawking o Steven Weinberg, premio Nobel.
Y me quedó claro que los conceptos más avanzados de Física no están reñidos con el Cristianismo, si bien no como nuestra Civilización lo entiende. Pero, como escribió el Maestro OMRAAM. "El verdadero Cristianismo todavía no ha sido predicado".
Es decir, soy tan herético en Ciencia como en Espiritualidad. Un paria, vamos.
Para empezar, si Dios creó los Universos cuando no existía nada (nada más que Dios), eso significa que los creó de su propia naturaleza. Los emanó de Sí Mismo.
Jesucristo afirmó: "¿No habéis leído en las Escrituras: 'Sois de la naturaleza de los dioses', por qué os escandalizáis entonces de que me llame Hijo de Dios?".
Parece que Él tenía un concepto amplio de las palabras que hoy usamos con un sentido más estrecho.
Es decir, somos UNO con el Universo, con la Creación. O, por decirlo de otra forma, LO-QUE-ES se expresa y se manifiesta en nosotros de una forma particular. No totalmente. Somos seres pequeños e imperfectos, pero el TODO está en nosotros. No somos EL TODO, pero sí parte de Él.
Ese TODO, es un nivel inferior a Quien lo creó. Pero es lo único que podemos experimentar (a menos que los éxtasis de los místicos consigan alcanzar al verdadero Origen del TODO, pero yo lo ignoro. Por eso, no puedo asegurar que el punto de vista tradicional que separa al Creador y a su Creación no sea correcto, solo que es imposible de entender para mí).
Lo mismo se puede decir de las palabras de la Física. Cualquier estudiante orgulloso de esta disciplina piensa que 'sabe' del Espacio y del Tiempo, pues conoce las ecuaciones y cómo se comportan ambos según la gravitación o la velocidad, pero pocos se dan cuenta de que, en realidad, nada se sabe de la verdadera naturaleza del Espacio o del Tiempo. Ni, qué decir tiene, de la Gravitación.
Las ecuaciones enseñan cómo se comportan, lo que es dable esperar de ellos, pero no LO QUE SON.
Si no sabemos ni siquiera lo que es el propio entramado del Espacio-tiempo en el cual transcurre nuestra Realidad, poco podemos esperar entender de todo lo demás.
Eso lleva a algunos teóricos a decir que la realidad es una simulación, lo que es lo mismo que decir que nada existe EN REALIDAD.
Y eso es porque han rozado la verdad de que la Realidad no es nada 'material', sino que es de naturaleza mental.
Solo que esa Mente sí existe y es real.
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